Dicen que la primera gota siempre le cae a mí.

Tengo sensación de gripe, lo cual es peor que tenerla.

Si tienes gripe, lo sabes, y haces lo que se supone que se debe hacer cuando tienes gripe.

Pero yo sólo tengo la sensación, y así con todo.

Tengo la sensación de que hago algo bien.

Tengo la sensación de que pronto, quizá reciba una noticia.

Tengo la sensación de que si algún día te digo lo que siento, saldrás corriendo.

Tengo la sensación de que si algún día sales corriendo, aunque no sea porque te dije lo que siento, acabaré por culparme de ello.

Tengo la sensación de que las gaviotas que graznan sobre el tejado de mi casa me dicen cosas.

Tengo la sensación de que mis palabras salen cada vez más diluidas. Me aterra que algún día sepan a café de Starbucks.

Tengo la sensación de que me sobra sensación y me falta tropezar.

En el día mundial de la poesía aparecieron tres tuiteros en el telediario.

La primavera entró sin estornudar, a las 11:30. Nadie saludó.

El viernes pasado cumplí más años de los que siempre pienso que tengo.

Algo escrito en mayúsculas ha sucedido en Londres.

Mañana me seguirá picando garganta.

Me sigue sorprendiendo ver que la gente de mi quinta se casa y tiene hijos.

El día que yo haga algo parecido también me sorprenderé, y seguro que tendré muchos gases.

Una vez tuve todo el tiempo del mundo y no supe qué hacer con él.

Ahora que tengo poco, entiendo el porqué.

La gente que dice que no puede vivir sin música es como la que dice que no puede ver el mar sin meter los pies en él. Almas de superficie, poco profundas.

Cuando te vas a vivir solo compruebas lo mucho que te pareces a tu madre.

Los que utilizan números romanos para enumerar cualquier cosa, me asustan.

Tengo problemas para interpretar las fechas de caducidad.

A veces recuerdo lo que he soñado por cosas que me pasan despierto; no creo que lleve una vida de ensueño, pero me preocupa ser de pretensión simple.

Me cuesta mirar más allá de una semana y cuando echo la vista atrás, me duele el cuello.

Me pongo muy triste cuando veo a alguien adulto que se detiene por la calle para atarse los cordones, y más aún, si me cruzo con un anciano comiendo repostería.

Me gusta cuando comienza a llover y le pilla a la gente por sorpresa, sin paraguas. Todos caminan encogidos de hombros, como diciendo “bah, me da igual”.

Me gustaría escribir algo tan importante como la lluvia, y que le pillase a la gente por sorpresa.

 

2 Comments

  1. aL Q. Veretta marzo 22, 2017 at 7:21 pm

    Me ha encantado, alguna frase te la leí en Tw, me suena. Es zig-zagueante como una reflexión atropellando a otra, es nervioso pero también reflexivo y la primera parte me toca de lleno…, chico, que me ha encantado jjajjaj.
    Un saludo!

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    1. Asier Triguero - Site Author marzo 22, 2017 at 7:25 pm

      ¡Gracias! Me alegro mucho. En esta nueva sección iré recogiendo reflexiones cortas que se me quedan en el tintero. Algunas nuevas, otras viejas, algunas de tuiter también… Habrá de todo. Un abrazo.

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