Lejos de mi casa.

Un bar(rio) en obras. Sobre la estantería una botella de Marie Brizard cubierta de polvo. Televisión de tubos catódicos estancada en lo que toca. Grasa sobre la actualidad. Un paraíso donde los ancianos callan y beben y tal vez un gesto (mínimo) pueda mearse sobre décadas de sabiduría. Un oasis perfecto para beber solo. Una isla donde me creo roca. La camarera grita sobre las vacaciones que no va a poder disfrutar en los lagos de Covadonga; el crío ha pillado fiebre y Richi está enfadado. Serrín pisado por mil madres en el baño. Un perro ladra tras alguna esquina, lejos de mi casa. Aún no he llorado.

Pon aquí la fecha.

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