Tardes de bohemia y desilusión.

Una ficha de autor narrada.

Tras Sant Jordi vinieron más y, a su vez, otra novela y nuevos circuitos de presentación. Todo esto que te cuento, es anterior a que existiese “mandy-candy.com”. Madrid, en el retiro, Bilbao, en el Arenal (llovía), Durango, Donosti… Tan sólo cambiaba la ubicación y la caseta. Conocías a gente, sí; vendías algo, a veces; pero la interacción estaba cortada por un mostrador que me impedía ser yo mismo. Durante esa época comenzaron a llegarme las primeras reacciones de los lectores, eso me animó bastante. Buenas o malas, significaba que lo que hacía era real. Te juro que a veces llegaba a pensar que no.

Había movilizado muchos recursos para las presentaciones de mis dos primeras novelas y, al final, tras el regusto dulce y melancólico de la fiesta, siempre me quedaba una máxima: lo importante es llegar al lector.

Hace dos días quedé con una lectora. Quería comprarme mi última novela. Me contó, años después, que la segunda (que lleva por título “Me quiero ir”) le había ayudado mucho cuando pasaba un mal momento en su matrimonio. Se identificó tanto con una de las protagonistas que el mero hecho de leer le sirvió como vía de escape imaginaria, ayudándola a mantener la calma y a no tomar una decisión que ahora, superado el bache, veía como arriesgada y errónea. Esa misma novela sirvió para que un chico despertase en su interior el interés por la lectura y a otro le ayudó a salir de un bache emocional que lo tenía sumido en una depresión. Estos son datos verídicos, recuerda que lo que aquí lees es un currículo, narrado al fin y al cabo, pero no deja de ser una carta de presentación de una trayectoria en la que también, por su puesto, habrá momentos malos.

Por aquella época realicé dos presentaciones en los Fnac de Bilbao y Donosti, las cuales recuerdo muy agradables, rodeados de mi gente. Ninguna fue al uso. Respeto (obviamente) cualquier tipo de acto en el que un autor quiera dar a conocer su obra, pero no esperes de mí que me siente delante de un micro a contar los entresijos de actos y consecuencias que me llevaron a escribir tal cosa. Antes me pongo a hacer malabares con latas de cerveza.

Deja un comentario